La bofetada del bufón me sorprendió pero no me dejé avasallar, por lo que respondí con un puñetazo en su cara sin rasgos. Él se cayó de espaldas, pero al momento levantó las piernas y se puso de pie nuevamente con un salto rápido.
-¿Pero que cree usted que está haciendo, señor Sidarel? - resopló.- ¿No le habíamos dado un presupuesto inmejorable?- Se puso las manos en la cintura.
-¿Qué presupuesto? ¿De que está hablando usted?
-¡El presupuesto del Minhemeasaf, el Ministerio de Magia!!!- reclamó el bufón.- ¡A otro le hubieramos cobrado la mitad por cada una de las cosas por las que usted nos consultó!
- Bueno, yo hice lo que cualquiera en estas situaciones. Vi que cosas yo podía hacer para que me salga más barato por el resto.
El bufón empezó a caminar mirando de un lado a otro mirándome. Noté que algunos vecinos nos miraban haciéndose los distraídos. No los culpo, porque mi visitante era bastante llamativo. No se le veía nada del cuerpo, porque estaba enfundado en una camisa de rombos blancos y negros, un pantalón negro algo holgado pero firme, y unas botas negras. Tenía un gorro de seis puntas blancas y negras, rematadas en pelotitas amarillas. El rostro... no estoy seguro de si era su cara o una ajustada máscara blanca y grisacea con cuello y todo. Todo ese conjunto me estaba interpelando por no usar su presupuesto, justo lo que uno teme que haga un negocio si ve que uno no ha elegido el suyo.
- Pero, señor, ¿por qué se pone tan nervioso?-le dije.- Soy solo un cliente. ¿Siempre hacen así cuando alguien quiere hacer algo distinto?
-...
- Ni que les debiera algo, o como si fuera el único que les compra.
-...
-¿Soy el único cliente que tienen? Claro, el que les ha quedado, si a todos los tratan así, todos se les irán- me reí. El bufón se detuvo y me miró furibundo. Me ladró:
-¡No es eso! Le queremos hacer un favor, para que todo sea lo más rápido posible. Y pensábamos que usted quería que fuera algo rápido, viendo como nos contactó por cuenta propia.
- De hecho, fui porque me habían dicho que era obligatorio y urgente que lo haga- recordé.- Una persona me insistió diciendo que podían sacarme la casa porque no tenía la escritura...- Me quedé confundido.
- Y bueno, era algo así- aseveró el bufón. Hubiera jurado que se puso nervioso.- Ya hizo lo del abono, ya hizo lo de limpiar el sótano, está haciendo lo de la chimenea, supongamos que pueda arreglar la carreta esa que usted no sabe si lo trajo o no... ¿cómo va a hacer la escritura de la casa?
- Momento, ya vuelvo- le pedí, me metí en la casa, busqué algo, y regresé con eso en la mano.- Acá está el presupuesto que ustedes me mandaron. No dice nada sobre la escritura, sino ceremonias para que las cucarachas se vayan. ¿Pero como saben ustedes lo que estoy haciendo??? ¿Me están espiando?
El bufón se quedó muy quieto. Quizás había dicho cosas que no debía. Pero rápidamente se recompuso y dijo:
- Los guardianes nos dicen lo que pasa en este lugar. Es nuestra prioridad saber todo lo que pasa. Se la pasan vigilando. ¡Y usted debe tener cuidado de ahora en más! ¡Los espíritus de los antiguos dueños se lo reclamarán!-. Acto seguido, desapareció.
sábado, 9 de noviembre de 2019
viernes, 1 de noviembre de 2019
Mundo Quebrado- X
Buen día, aunque no sé a quien estoy saludando. Quizás sea a mi yo del futuro. A lo que iba; hoy me fijé en este diario, y hacía ya mes y algo que no escribía. Me parece rato, porque alguna anotación he hecho cada día, creo recordar, ¿o las habré hecho dentro de algún pliegue de tiempo y se borraron? La vez anterior había pasado lo contrario, no recordaba haber escrito algo, pero lo había hecho, todo por obra de la dichosa perturbación temporal. Entonces, voy a tener que hacer alguna reseña ahora, para que no se me olvide.
En resumidas cuentas, estuve ocupado. Terminé de limpiar el sótano, y ahora está libre de tierra. No encontré las tumbas de los antiguos dueños, pero sí un baúl que aun no he abierto. ¿El Ministerio de Magia se habría equivocado? Qué sé yo. Seguí llevándoles abono a las plantas del Debraris, por más miedo que me daba. ¿Por qué tenía la impresión de que cada vez que iba no estaban precisamente donde las he plantado? No se debe a que a veces no están y otras veces sí, o que el Debraris cambie, siendo a veces puro bosque y otras veces un conjunto de ruinas futuristas. Cuando aparecen mis plantas, lo hacen en el mismo lugar. Me daba la sensación de que se habían salido de ahí y se habían vuelto a poner para disimular. Consulté los registros mágicos cuando estaba el vecino que los tiene, y vi que desde hace siglos no hay ataques vegetales. Espero no provocarlos yo, la verdad que me da miedo esa idea.
Bueno, lo último, es que me dí a la tarea de limpiar la chimenea, para ver si puedo ahorrarme algunas monedas, porque se me ocurre que los del Ministerio son un tanto... onerosos, por decirlo así. Realmente fue más desagradable que limpiar el sótano y llevar el abono. Que asquerosos han sido los antiguos dueños, realmente, le deben haber metido cualquier porquería grasosa que encontraban. Los caños de la chimenea estaban completamente forrados con grasa rancia carbonizada, olían a grasa, y en los tramos que iba limpiando, el metal quedaba con el color de la grasa. Por suerte, los caños no son enterizos, sino desmontables en cuatro partes, lo cual me hizo bastante fácil esa tarea insalubre. Que asco, verdaderamente, tuve que ventilar varias horas seguidas para que se fuera ese aroma pestilente. No me extraña que a los dueños les hayan dado muerte, toda la aldea debía llenarse de esos efluvios.
Y lo último. Ya había terminado de limpiar la chimenea, me había bañado lo mejor posible, y estaba sentado en la puerta del patio de casa, descansando, viendo las constantes nubes. Vi que se acercaba el cartero, envuelto en niebla como siempre, y que me alcanzaba un paquete rojo. Me di vuelta para abrirlo en casa, pero el paquete no me dio tiempo. Se tiró el mismo al suelo, se rompió, y dejó salir a un bufón blanco y negro, sin cara, que me dio flor de bofetada.
En resumidas cuentas, estuve ocupado. Terminé de limpiar el sótano, y ahora está libre de tierra. No encontré las tumbas de los antiguos dueños, pero sí un baúl que aun no he abierto. ¿El Ministerio de Magia se habría equivocado? Qué sé yo. Seguí llevándoles abono a las plantas del Debraris, por más miedo que me daba. ¿Por qué tenía la impresión de que cada vez que iba no estaban precisamente donde las he plantado? No se debe a que a veces no están y otras veces sí, o que el Debraris cambie, siendo a veces puro bosque y otras veces un conjunto de ruinas futuristas. Cuando aparecen mis plantas, lo hacen en el mismo lugar. Me daba la sensación de que se habían salido de ahí y se habían vuelto a poner para disimular. Consulté los registros mágicos cuando estaba el vecino que los tiene, y vi que desde hace siglos no hay ataques vegetales. Espero no provocarlos yo, la verdad que me da miedo esa idea.
Bueno, lo último, es que me dí a la tarea de limpiar la chimenea, para ver si puedo ahorrarme algunas monedas, porque se me ocurre que los del Ministerio son un tanto... onerosos, por decirlo así. Realmente fue más desagradable que limpiar el sótano y llevar el abono. Que asquerosos han sido los antiguos dueños, realmente, le deben haber metido cualquier porquería grasosa que encontraban. Los caños de la chimenea estaban completamente forrados con grasa rancia carbonizada, olían a grasa, y en los tramos que iba limpiando, el metal quedaba con el color de la grasa. Por suerte, los caños no son enterizos, sino desmontables en cuatro partes, lo cual me hizo bastante fácil esa tarea insalubre. Que asco, verdaderamente, tuve que ventilar varias horas seguidas para que se fuera ese aroma pestilente. No me extraña que a los dueños les hayan dado muerte, toda la aldea debía llenarse de esos efluvios.
Y lo último. Ya había terminado de limpiar la chimenea, me había bañado lo mejor posible, y estaba sentado en la puerta del patio de casa, descansando, viendo las constantes nubes. Vi que se acercaba el cartero, envuelto en niebla como siempre, y que me alcanzaba un paquete rojo. Me di vuelta para abrirlo en casa, pero el paquete no me dio tiempo. Se tiró el mismo al suelo, se rompió, y dejó salir a un bufón blanco y negro, sin cara, que me dio flor de bofetada.
sábado, 19 de octubre de 2019
Mundo Quebrado- IX
El otro día me desperté muy bien, absolutamente despejado y descansado, ya habiendo despejado el sótano de tierra. Con lo de juntar abono me fue bastante bien, porque encontré bastante humus en lugares localizados, lo reuní con la pala y llené algunas bolsas. Mis precauciones para no tropezarme con las tumbas de los antiguos dueños fueron en vano, porque no estaban, sencillamente. ¿Acaso el MinHeMeAsAf me habría dado un dato erróneo? Ellos sabrían, que tanto. De las cucarachas parlantes que había visto, ni rastro. No sé que pasó más allá de que me desmayé al darme un buen golpe en la cabeza con algo, porque huí al ver que tenían caras de niños.
Cargué las bolsas en la carretilla y llevé el abono para las plantas del Debraris. El día estaba nublado, como de costumbre, y la aldea no estaba demasiado cambiada. Muchas casas seguían siendo las mismas, antiguas, de tejas rojas o chapas plateadas, y las pocas personas con las que me crucé, bueno, esas no estoy muy seguro. Me encontré con la vieja María, que estaba acompañando a la mujer en silla de ruedas. Ya no nos saludamos; no sé que ha pasado, es como que la vez anterior que hablamos fue porque teníamos que hablar. En fin, fui con la carretilla y las tres bolsas de abono por el camino que va para adentro de los montes.
Todo el rato que estuve ahí adentro anduve con cuidado, porque el lobo viejo y gigante que va a buscar comida a las casas con cara de bueno, adentro del Debraris cambia radicalmente de carácter, se pone feroz y desconoce a todos. Me lo encontré, pero estaba dormido a la entrada de su cueva, y agradecí al dios que fuera que su olfato no funcionara, porque una brisa inoportuna soplaba en su dirección. Y por suerte, menos mal también que cuando esta dormido es sordo, porque la carretilla hacía un ruido infernal. Luego pasó algo bastante... raro. Todas las plantas estaban en los lugares donde las había sembrado, y si bien habían desarrollado formas amenazadoras, me pareció demasiado difícil que pudieran desprenderse de la tierra para perseguir gente, y hasta ahí todo bien. Sin embargo, cuando les puse el abono tuve una sensación rara, como si las estuviera cebando con algo. Me pareció que me olían.
No obstante, eso no fue lo más inquietante. Me encontré con los niños que saben correr por los límites de la aldea, y que hacía rato que no los veía. Siempre nos hemos ignorado mutuamente, pero esta vez noté que me miraban como desconfiados. Yo a la vez sentía que algo no estaba normal en su aspecto. Murmuraron cosas entre ellos por lo bajo y se fueron a la carrera, y noté que era lo que tenían de raro. De las ropas les asomaban patas de cucaracha.
Cargué las bolsas en la carretilla y llevé el abono para las plantas del Debraris. El día estaba nublado, como de costumbre, y la aldea no estaba demasiado cambiada. Muchas casas seguían siendo las mismas, antiguas, de tejas rojas o chapas plateadas, y las pocas personas con las que me crucé, bueno, esas no estoy muy seguro. Me encontré con la vieja María, que estaba acompañando a la mujer en silla de ruedas. Ya no nos saludamos; no sé que ha pasado, es como que la vez anterior que hablamos fue porque teníamos que hablar. En fin, fui con la carretilla y las tres bolsas de abono por el camino que va para adentro de los montes.
Todo el rato que estuve ahí adentro anduve con cuidado, porque el lobo viejo y gigante que va a buscar comida a las casas con cara de bueno, adentro del Debraris cambia radicalmente de carácter, se pone feroz y desconoce a todos. Me lo encontré, pero estaba dormido a la entrada de su cueva, y agradecí al dios que fuera que su olfato no funcionara, porque una brisa inoportuna soplaba en su dirección. Y por suerte, menos mal también que cuando esta dormido es sordo, porque la carretilla hacía un ruido infernal. Luego pasó algo bastante... raro. Todas las plantas estaban en los lugares donde las había sembrado, y si bien habían desarrollado formas amenazadoras, me pareció demasiado difícil que pudieran desprenderse de la tierra para perseguir gente, y hasta ahí todo bien. Sin embargo, cuando les puse el abono tuve una sensación rara, como si las estuviera cebando con algo. Me pareció que me olían.
No obstante, eso no fue lo más inquietante. Me encontré con los niños que saben correr por los límites de la aldea, y que hacía rato que no los veía. Siempre nos hemos ignorado mutuamente, pero esta vez noté que me miraban como desconfiados. Yo a la vez sentía que algo no estaba normal en su aspecto. Murmuraron cosas entre ellos por lo bajo y se fueron a la carrera, y noté que era lo que tenían de raro. De las ropas les asomaban patas de cucaracha.
viernes, 11 de octubre de 2019
Mundo Quebrado- VIII
Hoy me levanté lo más bien, con toda la energía del mundo. Luego de desayunar y toda la rutina, agarré la pala y me dirigí a la puerta del sótano. No sabía bien cual parte de la tierra era la ideal para ser abono, porque los ebesiends no es que van directamente a lo que quieren comer, sino que destrozan todo en el proceso, pero pensé que ya me iba a dar cuenta. Abrí la puerta del sótano de adentro de la casa, me puse arriba de la tierra, levanté la pala, y con toda la confianza la hundí alegremente en la superficie.
En menos de un segundo me caí sobre la pala y el piso del sótano. Resultó que se había movido el terreno debajo de la entrada, y había quedado como un cascarón resistente, pero cascarón al fin. Uno de sus pedazos se me cayó en la cara y me dolió tanto como un ladrillazo de cemento. Luego de maldecir un rato, me levanté como pude. A pesar de la poca luz, pude darme cuenta de que no había tanta tierra como me habían dicho desde el Ministerio, y que el lugar ahora era una caverna a la que no se le podían ver las paredes. Aquí y allá sobresalían vestigios de cosas enterradas. Me pregunté en que lugar estarían depositados los antiguos dueños. No me había puesto a pensar más en ese detalle. No es común que tu sótano sea un pequeño cementerio. Me moví un poco buscando la tierra ideal. Al doblar una esquina vi una luz que estaba encendida. Me acerqué con muchísimo cuidado, y asistí a una escena de lo más curiosa.
Había muchas cucarachas sentadas en un cuadrado de metro y medio por un metro, mirando a una cucaracha más grande que, al parecer, estaba regañando fuertemente a otra, y cada tanto le daba con un palo. Ante cada impacto, la cucaracha se caía al suelo pero de una manera estoica volvía a sentarse. Los otros insectos parecían comentar la escena de muchas maneras distintas, riéndose, enfurecidas, indiferentes, impacientes, no sé, nunca he sido alguien imaginativo, pero veía todas esas reacciones. Sacudí la cabeza para saber si el ladrillazo de tierra habría alterado de algún modo mis facultades, pero no, la escena seguía igual. Pensé que no podía ponerse más rara, pero divisé al lado de la congregación de cucarachas muchos carritos y elementos tales como diminutas palas y picos, y escuché claramente a la cucaracha principal hablar en lenguaje humano. La miré sorprendido, y me encontré con que ella me observaba a su vez, mientras decía:
-¡...pero nosotros queremos volver a ser niños!
En menos de un segundo me caí sobre la pala y el piso del sótano. Resultó que se había movido el terreno debajo de la entrada, y había quedado como un cascarón resistente, pero cascarón al fin. Uno de sus pedazos se me cayó en la cara y me dolió tanto como un ladrillazo de cemento. Luego de maldecir un rato, me levanté como pude. A pesar de la poca luz, pude darme cuenta de que no había tanta tierra como me habían dicho desde el Ministerio, y que el lugar ahora era una caverna a la que no se le podían ver las paredes. Aquí y allá sobresalían vestigios de cosas enterradas. Me pregunté en que lugar estarían depositados los antiguos dueños. No me había puesto a pensar más en ese detalle. No es común que tu sótano sea un pequeño cementerio. Me moví un poco buscando la tierra ideal. Al doblar una esquina vi una luz que estaba encendida. Me acerqué con muchísimo cuidado, y asistí a una escena de lo más curiosa.
Había muchas cucarachas sentadas en un cuadrado de metro y medio por un metro, mirando a una cucaracha más grande que, al parecer, estaba regañando fuertemente a otra, y cada tanto le daba con un palo. Ante cada impacto, la cucaracha se caía al suelo pero de una manera estoica volvía a sentarse. Los otros insectos parecían comentar la escena de muchas maneras distintas, riéndose, enfurecidas, indiferentes, impacientes, no sé, nunca he sido alguien imaginativo, pero veía todas esas reacciones. Sacudí la cabeza para saber si el ladrillazo de tierra habría alterado de algún modo mis facultades, pero no, la escena seguía igual. Pensé que no podía ponerse más rara, pero divisé al lado de la congregación de cucarachas muchos carritos y elementos tales como diminutas palas y picos, y escuché claramente a la cucaracha principal hablar en lenguaje humano. La miré sorprendido, y me encontré con que ella me observaba a su vez, mientras decía:
-¡...pero nosotros queremos volver a ser niños!
viernes, 4 de octubre de 2019
Mundo Quebrado- VII
Pues bien, leí y releí el presupuesto que me habían dado, y decidí que antes de gastar en todo lo que necesitaba, iba a ver cuanto podía hacer yo, porque tal vez podía evitar que alguien viniera a mi casa y no viera como está todo. No tengo gran lío pero no me gusta andar acomodando para complacer visitantes. Decidí que primero vaciaría el sótano; tarea un tanto ardua, porque está tan lleno que siempre creí que era una puerta falsa puesta en el suelo como adorno, excentricidades de los antiguos dueños. Fui a buscar una de las palas que tengo en el cuartito del fondo, pero en cuanto me levanté de la silla, sonaron unos golpes en la puerta. Fui a atender, y era mi vecino Don Dearauma, que no me dio tiempo de nada y dijo:
- Don Sidarel, ¿cómo le va? Vine a buscarlo, y me lo quedé mirando por la ventana. Esperé que se levantara para llamarlo, así no se levantaba exclusivamente por mí.- Es un tic que tiene mi vecino, le hace perder mucho tiempo.- Se abrió una puerta al Universo Breiknha y ya sabe que animales se pasaron. ¡Vinieron muy rápido!- Él no necesitó decir más. Igualmente fui a buscar la pala, pero para partirla en la cabeza de los ebesiend, las criaturas más asquerosas, mañeras y calamitosas de este cruce de mundos y de dimensiones paralelas vecinas. Le di otra a mi vecino y le pedí que me guiara hacia donde estaban.
No hicimos ni diez pasos que ya los vimos en la misma calle que nosotros, un conjunto de seis o siete bestias parecidas a cerdos con tentáculos que araban el suelo con su hocico infame colmilludo, oliendo el miedo para saber a donde ir a comer. Nos vieron y ya echaron a andar a paso firme hacia donde estábamos, al parecer resueltos a hacernos pasar un mal rato. Me pregunté donde andarían los pastores breiknhas que siempre están detrás de ellos, si ya se habrían dado cuenta de que nuevamente sus animales se habían saltado de dimensión. Nos preparamos para enfrentarlos, a la vez que ellos aceleraban el paso, pero en el último momento, cuando ya blandíamos las palas, ellos nos esquivaron como con desinterés, pasaron entre nosotros, y fueron directamente a escarbar la otra puerta del sótano, la que va hacia afuera, digamos.
(Recién ahí me di cuenta de que el sótano tiene una puerta en el patio.)
Nos quedamos desconcertados por ese accionar, porque generalmente persiguen a las personas que encuentran, pero igual intentamos espantarlos para que no me rompieran la casa. No había caso, estaban empecinados en escarbar y romper, menos mal que media hora después, llegaron los pastores breiknhas a plena carrera, armados especialmente, y los arrearon de nuevo hacia su Universo. Le comenté brevemente a uno de ellos, que los animales no nos habían atacado, fue a donde habían escarbado, hurgó un poco, olió, y me dijo, antes de irse:
- Hay buen abono ahí. Lindo para sus plantas del Debraris.
Eso pasó hoy. Que buen dato, me ahorré de comprar abono.
- Don Sidarel, ¿cómo le va? Vine a buscarlo, y me lo quedé mirando por la ventana. Esperé que se levantara para llamarlo, así no se levantaba exclusivamente por mí.- Es un tic que tiene mi vecino, le hace perder mucho tiempo.- Se abrió una puerta al Universo Breiknha y ya sabe que animales se pasaron. ¡Vinieron muy rápido!- Él no necesitó decir más. Igualmente fui a buscar la pala, pero para partirla en la cabeza de los ebesiend, las criaturas más asquerosas, mañeras y calamitosas de este cruce de mundos y de dimensiones paralelas vecinas. Le di otra a mi vecino y le pedí que me guiara hacia donde estaban.
No hicimos ni diez pasos que ya los vimos en la misma calle que nosotros, un conjunto de seis o siete bestias parecidas a cerdos con tentáculos que araban el suelo con su hocico infame colmilludo, oliendo el miedo para saber a donde ir a comer. Nos vieron y ya echaron a andar a paso firme hacia donde estábamos, al parecer resueltos a hacernos pasar un mal rato. Me pregunté donde andarían los pastores breiknhas que siempre están detrás de ellos, si ya se habrían dado cuenta de que nuevamente sus animales se habían saltado de dimensión. Nos preparamos para enfrentarlos, a la vez que ellos aceleraban el paso, pero en el último momento, cuando ya blandíamos las palas, ellos nos esquivaron como con desinterés, pasaron entre nosotros, y fueron directamente a escarbar la otra puerta del sótano, la que va hacia afuera, digamos.
(Recién ahí me di cuenta de que el sótano tiene una puerta en el patio.)
Nos quedamos desconcertados por ese accionar, porque generalmente persiguen a las personas que encuentran, pero igual intentamos espantarlos para que no me rompieran la casa. No había caso, estaban empecinados en escarbar y romper, menos mal que media hora después, llegaron los pastores breiknhas a plena carrera, armados especialmente, y los arrearon de nuevo hacia su Universo. Le comenté brevemente a uno de ellos, que los animales no nos habían atacado, fue a donde habían escarbado, hurgó un poco, olió, y me dijo, antes de irse:
- Hay buen abono ahí. Lindo para sus plantas del Debraris.
Eso pasó hoy. Que buen dato, me ahorré de comprar abono.
viernes, 27 de septiembre de 2019
Mundo Quebrado- VI
Saqué la carta del sobre que me había dejado el cartero de la niebla. Esto era lo que decía:
Ministerio de herreros, mecánicos, astrólogos y afines
(Min.He.Me.As.Af).
De nuestra mayor consideración:
Señor Sidarel, hemos examinado las cosas sobre las que usted nos ha consultado, y le diremos lo que hemos diagnosticado.
1: La carreta con la que llegó a Mundo Quebrado está totalmente hecha pedazos. Se puede llegar a reparar lo suficiente como para poder andar, pero se necesitarán muchos clavos de plata, abundante mercurio, cuarzo, sangre de algo, lo que sea, pero más que nada, muchos engranajes que le faltan al motor. Pregunte entre sus vecinos, porque seguramente se los han quedado y se hacen los distraídos.
2: Hay que hacer algunas ceremonias para que las cucarachas no vuelvan a invadir su casa, porque, como usted bien nos ha informado, se reúnen detrás de las puertas y traman cosas oscuras, organizando reuniones que derrapan en discursos sin sentido y actos de violencia.
3: Tiene un sótano lleno de tierra debajo de su casa. Como aun no tiene la escritura de la misma, va a tener que vaciarlo. O sea, nos podría contratar, ya que es tierra muy pesada.
4: No necesita nuestra ayuda para prender la estufa de leña, pero sí para limpiar la chimenea. Los que se la vendieron eran famosos por encender el fuego usando grasa. Famosos en el mal sentido, altamente impopulares, porque el humo grasiento ensuciaba las viviendas de los vecinos. Fueron colgados en la plaza y enterrados en el sótano de su casa, porque ese día no había cementerio.
5: Necesita abono para todas las plantas y árboles que ha puesto en el Debraris. Va a ser la única forma de que no arranquen sus raíces y ataquen a los aldeanos en busca de comida.
6: Por lo antes consignado, los clavos de plata, el mercurio, el cuarzo, la sangre, (usted debe buscar los engranajes), las ceremonias, la excavación, la limpieza de la chimenea, y el abono, más la mano de obra, unas mil monedas de plata. Usted verá si lo toma o lo deja, eso es el presupuesto. Lo toma o lo deja.
Min.He.Me.As.Af
Bueno, y ahora estoy en casa, recordando que ayer encargué el presupuesto, pero estoy confundido en algunas cosas. ¿Yo les habré mentido diciendo que llegué acá, o ellos saben que yo llegué acá? ¿Necesito la escritura de esta casa? ¿Y de quien la voy a conseguir si los dueños están muertos y puestos en mi sótano?
2: Hay que hacer algunas ceremonias para que las cucarachas no vuelvan a invadir su casa, porque, como usted bien nos ha informado, se reúnen detrás de las puertas y traman cosas oscuras, organizando reuniones que derrapan en discursos sin sentido y actos de violencia.
3: Tiene un sótano lleno de tierra debajo de su casa. Como aun no tiene la escritura de la misma, va a tener que vaciarlo. O sea, nos podría contratar, ya que es tierra muy pesada.
4: No necesita nuestra ayuda para prender la estufa de leña, pero sí para limpiar la chimenea. Los que se la vendieron eran famosos por encender el fuego usando grasa. Famosos en el mal sentido, altamente impopulares, porque el humo grasiento ensuciaba las viviendas de los vecinos. Fueron colgados en la plaza y enterrados en el sótano de su casa, porque ese día no había cementerio.
5: Necesita abono para todas las plantas y árboles que ha puesto en el Debraris. Va a ser la única forma de que no arranquen sus raíces y ataquen a los aldeanos en busca de comida.
6: Por lo antes consignado, los clavos de plata, el mercurio, el cuarzo, la sangre, (usted debe buscar los engranajes), las ceremonias, la excavación, la limpieza de la chimenea, y el abono, más la mano de obra, unas mil monedas de plata. Usted verá si lo toma o lo deja, eso es el presupuesto. Lo toma o lo deja.
Min.He.Me.As.Af
Bueno, y ahora estoy en casa, recordando que ayer encargué el presupuesto, pero estoy confundido en algunas cosas. ¿Yo les habré mentido diciendo que llegué acá, o ellos saben que yo llegué acá? ¿Necesito la escritura de esta casa? ¿Y de quien la voy a conseguir si los dueños están muertos y puestos en mi sótano?
viernes, 20 de septiembre de 2019
Mundo Quebrado- V
Yo me quedé sorprendido. Le iba a preguntar a la vieja María por qué era peligroso que alguien soñase conmigo, pero no me dio tiempo, me saludó y me dijo que tenía que irse antes de que alguien la viera, porque eso tampoco convenía. Se perdió de vista más rápido que corriendo, y no pude seguir con mi trayecto de la mañana porque el cartero salió de su casa y se dirigió a mí, cubierto de niebla, como siempre.
(La verdad que estoy empezando a no soportar este tipo de cosas y me pregunto si realmente no estaré en un gran sueño, porque tomo muy normal las cosas que pasan, pero luego me pongo a pensar, y no, no puede ser que estén pasando estas cosas, pero a la vez no me puedo despertar, por más que lo intento.)
- Buen día, señor Sidarel, ¿cómo le va?
- Bien, señor cartero. Bonito día, ¿no es así?
El cartero miró hacia el cielo, repleto de nubes muy coloridas, y extendió los brazos hacia abajo, abrió las manos e hizo la cabeza hacia atrás, mostrando los dientes con una mueca forzada. Luego volvió a una pose normal y resopló, removiendo su niebla.
- Aquí los días nunca son bonitos, feos, agradables, porque todo cambia, es distinto para cada persona. Viendo el mismo paisaje, uno puede ver una tormenta, otro un monte de árboles con pinches, una mujer puede ver un desierto con estatuas de arcilla, un anciano una gigantesca huerta con tomates, pero ya le digo, todos ellos viendo el mismo paisaje con las mismas estructuras. Todo varía según la educación de las personas, las asociaciones que tenga para cada imagen...
- Bueno, pero supongo que generalmente, las personas ven lo mismo en el mismo paisaje.
- De donde yo vengo no. Pero en fin, venía a traerle una carta.
-¿Para mí, una carta?
- Sí, para usted. Se la dejo y me voy, porque recuerdo que tengo que darle un montón de huesos al lobo del Debradis.- Metió la mano en su bolso, rebuscó, y me entregó un sobre- Eso sí, tenga cuidado al leerla- me dijo, mientras se alejaba a paso vivo. El sobre olía a azufre.
(La verdad que estoy empezando a no soportar este tipo de cosas y me pregunto si realmente no estaré en un gran sueño, porque tomo muy normal las cosas que pasan, pero luego me pongo a pensar, y no, no puede ser que estén pasando estas cosas, pero a la vez no me puedo despertar, por más que lo intento.)
- Buen día, señor Sidarel, ¿cómo le va?
- Bien, señor cartero. Bonito día, ¿no es así?
El cartero miró hacia el cielo, repleto de nubes muy coloridas, y extendió los brazos hacia abajo, abrió las manos e hizo la cabeza hacia atrás, mostrando los dientes con una mueca forzada. Luego volvió a una pose normal y resopló, removiendo su niebla.
- Aquí los días nunca son bonitos, feos, agradables, porque todo cambia, es distinto para cada persona. Viendo el mismo paisaje, uno puede ver una tormenta, otro un monte de árboles con pinches, una mujer puede ver un desierto con estatuas de arcilla, un anciano una gigantesca huerta con tomates, pero ya le digo, todos ellos viendo el mismo paisaje con las mismas estructuras. Todo varía según la educación de las personas, las asociaciones que tenga para cada imagen...
- Bueno, pero supongo que generalmente, las personas ven lo mismo en el mismo paisaje.
- De donde yo vengo no. Pero en fin, venía a traerle una carta.
-¿Para mí, una carta?
- Sí, para usted. Se la dejo y me voy, porque recuerdo que tengo que darle un montón de huesos al lobo del Debradis.- Metió la mano en su bolso, rebuscó, y me entregó un sobre- Eso sí, tenga cuidado al leerla- me dijo, mientras se alejaba a paso vivo. El sobre olía a azufre.
viernes, 13 de septiembre de 2019
Mundo Quebrado- IV
- Bordado en la realidad- repetí, sin comprender del todo.
- Sí, bordado en la realidad, como la urdimbre en una maquina de tejer- repitió la vieja María, mirando para todos lados.- Piénselo así, muy pocas veces todos los que estuvieron un día coinciden, y eso es lo que estropeó el hechizo del sueño. Los que se fueron se lo llevaron a donde sea que hayan ido, y eso, lo bordó. Si la bruja que lo compuso estuviera siempre, se podría haber solucionado, pero no. Y eso llevó al otro problema- concluyó, con cara de circunstancias.
- Al quedar bordado en la realidad, la realidad se convirtió en un sueño, y al no estar muchos de los que lo soñaban, buscó arremolinarse en una sola persona.
- Yo no recuerdo nada de lo que pasó ayer. Es más, no sé en que momento sucedió, pero parece que lo anoté porque lo encontré escrito con mi letra. Leí que me miraban con cara rara, y que luego me había encontrado a mí mismo soñando.
- Ah, sí, pensaban que usted era el que soñaba- observó la vieja, como si fuera lo más normal del mundo.
- Pero, entonces, ¿el tipo que agarró el sueño no hizo aparecer personas repetidas? ¿Sacaron la cuenta de que yo era el soñador porque me habían visto durmiendo en el patio?
- Sí, eso mismo. Igual, recuerde que los sueños de todas las personas, al juntarse, se vaciaron de contenido, así tratasen sobre dinosaurios dando misa o locomotoras con sótano, y solo quedaron algunos elementos, tipo perros en el Debradis, o que teníamos un alcalde. Por eso fue raro verlo a usted repetido, y de ahí sacaron la cuenta de que era el soñador. Pero al verdadero lo encontraron, justo afuera del globo en que se había convertido la realidad, con mucho cuidado lo arrastraron hacia adentro, y por algo que no alcanzamos a entender, el sueño no pudo contener al mismo soñador, y se volvió realidad nuevamente. La persona se despertó, y se sorprendió muchísimo.
-¿Tan fácil? Que ridículo- reflexioné.
- Bueno, ¿qué quiere? Siguió siendo un sueño.
-¿Qué pasó con el soñador?
- Nada. No le dijimos nada, más bien le dimos disimuladamente algo para quitarle el hechizo del sueño. Cuando la bruja que lo hizo vuelva a estar aquí, no sabe la reprimenda que le espera, casi nos desaparece a todos. ¿Pero no lo ha puesto nervioso a usted?
-¿Qué cosa? ¿El hecho de que si a ese hombre lo despertaban todos nos vaporizábamos?
- No. El hecho de que estaba soñando con usted. Eso es peligroso.
- Sí, bordado en la realidad, como la urdimbre en una maquina de tejer- repitió la vieja María, mirando para todos lados.- Piénselo así, muy pocas veces todos los que estuvieron un día coinciden, y eso es lo que estropeó el hechizo del sueño. Los que se fueron se lo llevaron a donde sea que hayan ido, y eso, lo bordó. Si la bruja que lo compuso estuviera siempre, se podría haber solucionado, pero no. Y eso llevó al otro problema- concluyó, con cara de circunstancias.
- Al quedar bordado en la realidad, la realidad se convirtió en un sueño, y al no estar muchos de los que lo soñaban, buscó arremolinarse en una sola persona.
- Yo no recuerdo nada de lo que pasó ayer. Es más, no sé en que momento sucedió, pero parece que lo anoté porque lo encontré escrito con mi letra. Leí que me miraban con cara rara, y que luego me había encontrado a mí mismo soñando.
- Ah, sí, pensaban que usted era el que soñaba- observó la vieja, como si fuera lo más normal del mundo.
- Pero, entonces, ¿el tipo que agarró el sueño no hizo aparecer personas repetidas? ¿Sacaron la cuenta de que yo era el soñador porque me habían visto durmiendo en el patio?
- Sí, eso mismo. Igual, recuerde que los sueños de todas las personas, al juntarse, se vaciaron de contenido, así tratasen sobre dinosaurios dando misa o locomotoras con sótano, y solo quedaron algunos elementos, tipo perros en el Debradis, o que teníamos un alcalde. Por eso fue raro verlo a usted repetido, y de ahí sacaron la cuenta de que era el soñador. Pero al verdadero lo encontraron, justo afuera del globo en que se había convertido la realidad, con mucho cuidado lo arrastraron hacia adentro, y por algo que no alcanzamos a entender, el sueño no pudo contener al mismo soñador, y se volvió realidad nuevamente. La persona se despertó, y se sorprendió muchísimo.
-¿Tan fácil? Que ridículo- reflexioné.
- Bueno, ¿qué quiere? Siguió siendo un sueño.
-¿Qué pasó con el soñador?
- Nada. No le dijimos nada, más bien le dimos disimuladamente algo para quitarle el hechizo del sueño. Cuando la bruja que lo hizo vuelva a estar aquí, no sabe la reprimenda que le espera, casi nos desaparece a todos. ¿Pero no lo ha puesto nervioso a usted?
-¿Qué cosa? ¿El hecho de que si a ese hombre lo despertaban todos nos vaporizábamos?
- No. El hecho de que estaba soñando con usted. Eso es peligroso.
viernes, 6 de septiembre de 2019
Mundo Quebrado- III
Ayer me desperté, me afeité, desayuné (no recuerdo comprar comida, pero siempre hay), limpié un poco la casa, y con toda la confianza, salí a caminar por la aldea, con el vago presentimiento de que algo no andaba del todo bien. Miré para todos lados y todo estaba en orden, dentro de lo caótico que es que las cosas no están igual todos los días y que hay terrenos baldíos en lugares donde el día anterior había mansiones centenarias, no obstante, me sentía incómodo con todo, como si tuviera que tener cuidado con algo.
-¡Joven! ¡Joven!- me chistaron desde un callejón. Miré, y era la vieja María Varela, a quien nunca he visto desaparecer de un día para otro. No tenemos casi relación, pero nos conocemos de vista.
- Hola, buen día- le dije.- ¿Qué se le ofrece?
- No diga nada, pero, ¿vio que consiguieron despertar al que se puso a soñarnos a todos?- me soltó, mirando para todos lados.
-¿Perdón?
- Ayer. ¿No le contaron? No, que le van a contar, si primero pensaban que era usted el que soñaba.
- No entiendo- insistí, hasta que recordé las anotaciones que había encontrado de mi mismo puño y letra en mi block.- ¡Oh!! ¡Sí! ¿Cómo fue que pasó eso?
- Usted sabe que nada permanece estable en este lugar- me susurró la vieja, vigilando que nadie pudiera oírla.- Es de los pocos que se da cuenta...
- Digame... ¿Yo soy de acá o vine de otro lado?- le pregunté.
- Otro día veré si puedo decírselo, hoy no, porque aún hay algunos fragmentos de sueño dando vueltas, y si nos atrapa, el que lo atrape cuando duerma nos puede escuchar. Sucedió que un puñado de personas estuvo con insomnio, y todos fueron por separado a pedirle ayuda a una bruja que a veces sabe estar, usted me entiende, para que les diera un hechizo de sueño. El problema fue que todos coincidieron en el mismo día, la bruja sueñera y los clientes, y les dio el hechizo a todos.
-¿Por qué fue un problema?
- Porque ellos se hechizaron a la vez, pero no están todos los días. Algunos días estaban algunos, otros días otros, y lo que sucedió fue algo muy peligroso. El hechizo del sueño quedó bordado en la realidad, como un dibujo de lana en la urdimbre de una maquina de tejer.
- No entiendo- insistí, hasta que recordé las anotaciones que había encontrado de mi mismo puño y letra en mi block.- ¡Oh!! ¡Sí! ¿Cómo fue que pasó eso?
- Usted sabe que nada permanece estable en este lugar- me susurró la vieja, vigilando que nadie pudiera oírla.- Es de los pocos que se da cuenta...
- Digame... ¿Yo soy de acá o vine de otro lado?- le pregunté.
- Otro día veré si puedo decírselo, hoy no, porque aún hay algunos fragmentos de sueño dando vueltas, y si nos atrapa, el que lo atrape cuando duerma nos puede escuchar. Sucedió que un puñado de personas estuvo con insomnio, y todos fueron por separado a pedirle ayuda a una bruja que a veces sabe estar, usted me entiende, para que les diera un hechizo de sueño. El problema fue que todos coincidieron en el mismo día, la bruja sueñera y los clientes, y les dio el hechizo a todos.
-¿Por qué fue un problema?
- Porque ellos se hechizaron a la vez, pero no están todos los días. Algunos días estaban algunos, otros días otros, y lo que sucedió fue algo muy peligroso. El hechizo del sueño quedó bordado en la realidad, como un dibujo de lana en la urdimbre de una maquina de tejer.
viernes, 30 de agosto de 2019
Mundo Quebrado- II
Pues, a lo que voy. Esta mañana me desperté, me vestí un poco por si había alguien espiando (me ha pasado), me asomé por la ventana, y como de costumbre, vi las nubes que siempre están. Son tan raras que parece que alguien las hubiera pintado usando una escala de grises, y de vez en cuando, alguna pincelada escarlata. Bueno, desayuné un poco y luego busqué mi block para seguir escribiendo algo que había comenzado ayer. Sorpresa me llevé cuando vi anotaciones que estoy seguro que nunca escribí, sobre hechos que supuestamente habían pasado entre una hora del día anterior y la siguiente, y lo mejor, como si yo hubiera llevado el block para anotar lo que pasa, cosa que nunca hago, por si las dudas. Tras leer lo escrito me quedé encerrado en casa y no he salido más. Paso a transcribir:
"16:25- La vieja de silla de ruedas se la ha pasado dando vueltas cada vez más rápido, nunca ha dado vueltas. Mientras tanto, insulta a todos los que ve, acusándolos de estropear un tramo del camino que ella había pavimentado con sal. No recuerdo que ella haya pavimentado ningún camino, ni siquiera que haya hablado alguna vez, es como que la fantasía y la realidad se están mezclando."
Bueno, comento que no recuerdo que la fantasía y la realidad se mezclen en este lugar. Ni siquiera sé como sería un material hecho de fantasía. Acá la realidad es flexible, pero nunca se imagina.
"16:30- Los perros salvajes del Debradis se han congregado en una colina que domina esta aldea, y han empezado a aullar de manera infernal, como si estuvieran asustados. Se empezaron a pelear. Uno se cayó y se quebró en dos contra una de las piedras puntiagudas. Los otros lo ladraron con furia unos momentos, hasta que otro también se cayó y quedó seco de la misma manera. Se escucharon unos disparos dentro del bosque, y todos los animales se fueron muy rápido."
Nunca ha habido perros en el Debradis, a lo sumo, un lobo gigante, envejecido, que de vez en cuando lo veo acercarse a la aldea con total confianza, le dan de comer y le palmean la cabeza.
"16:45- Se escucha una discusión en la casa del alcalde. Al parecer alguien cometió una reverenda equivocación con un hechizo de los sueños, y todos sueñan cosas que se vuelven reales, o similar, por lo que pude entender. Tremendo. Hay veces que me gustaría salir de este mundo."
No hay alcalde en la aldea.
"16:47- Sigue la discusión en lo del alcalde. La voz de una bruja dijo que toda la aldea se infectó con el hechizo de los sueños a un nivel terrorífico, y que se ha formado una suerte de globo donde todo lo que nos rodea es un sueño de la persona más nueva, y que no hay que despertarla sino desaparecemos, soñador y soñados. Decía que había que buscar una cura urgente, antes de que despertase. Cada vez hay más locuras acá.
"17:10- Fui a cortar leña al Debradis, con las protecciones de costumbre, y volviendo para mi casa, noté que todos me miraban raro, como asustados. Llegué a casa... me encontré a mí mismo durmiendo en el patio, con un brazado de leña idéntico al que había juntado. Recordé lo que había dicho la bruja, y tratando de no hacer el menor ruido, abrí la puerta, me metí adentro, y me escondí en la pieza del fondo. No sé realmente que pasa."
Esto es lo que había anotado. Y ahora no me animo a salir.
"16:25- La vieja de silla de ruedas se la ha pasado dando vueltas cada vez más rápido, nunca ha dado vueltas. Mientras tanto, insulta a todos los que ve, acusándolos de estropear un tramo del camino que ella había pavimentado con sal. No recuerdo que ella haya pavimentado ningún camino, ni siquiera que haya hablado alguna vez, es como que la fantasía y la realidad se están mezclando."
Bueno, comento que no recuerdo que la fantasía y la realidad se mezclen en este lugar. Ni siquiera sé como sería un material hecho de fantasía. Acá la realidad es flexible, pero nunca se imagina.
"16:30- Los perros salvajes del Debradis se han congregado en una colina que domina esta aldea, y han empezado a aullar de manera infernal, como si estuvieran asustados. Se empezaron a pelear. Uno se cayó y se quebró en dos contra una de las piedras puntiagudas. Los otros lo ladraron con furia unos momentos, hasta que otro también se cayó y quedó seco de la misma manera. Se escucharon unos disparos dentro del bosque, y todos los animales se fueron muy rápido."
Nunca ha habido perros en el Debradis, a lo sumo, un lobo gigante, envejecido, que de vez en cuando lo veo acercarse a la aldea con total confianza, le dan de comer y le palmean la cabeza.
"16:45- Se escucha una discusión en la casa del alcalde. Al parecer alguien cometió una reverenda equivocación con un hechizo de los sueños, y todos sueñan cosas que se vuelven reales, o similar, por lo que pude entender. Tremendo. Hay veces que me gustaría salir de este mundo."
No hay alcalde en la aldea.
"16:47- Sigue la discusión en lo del alcalde. La voz de una bruja dijo que toda la aldea se infectó con el hechizo de los sueños a un nivel terrorífico, y que se ha formado una suerte de globo donde todo lo que nos rodea es un sueño de la persona más nueva, y que no hay que despertarla sino desaparecemos, soñador y soñados. Decía que había que buscar una cura urgente, antes de que despertase. Cada vez hay más locuras acá.
"17:10- Fui a cortar leña al Debradis, con las protecciones de costumbre, y volviendo para mi casa, noté que todos me miraban raro, como asustados. Llegué a casa... me encontré a mí mismo durmiendo en el patio, con un brazado de leña idéntico al que había juntado. Recordé lo que había dicho la bruja, y tratando de no hacer el menor ruido, abrí la puerta, me metí adentro, y me escondí en la pieza del fondo. No sé realmente que pasa."
Esto es lo que había anotado. Y ahora no me animo a salir.
viernes, 23 de agosto de 2019
Mundo Quebrado- I
Y bien, me llamo Vladimir Sidarel, y escribo desde Mundo Quebrado, una suerte de extraña dimensión/ cruce entre mundos/ limbo confuso, donde vivo o al menos intento vivir, desde que llegué acá hace tanto tiempo que ni lo recuerdo. Es más... supongo que llegué aquí, porque también está la mínima posibilidad de que haya nacido y crecido en este lugar, pero siempre mis pasos terminan llevándome a donde están los restos de la Carreta, un montón de hierros retorcidos y madera antiquísima en medio de un cráter mediano. Al verlo, me parece recordar que llegué acá descontroladamente y sin saber a que me exponía, pero es solo una imagen temblorosa, que me da un poco de miedo. Así que pienso que yo no soy de aquí.
No soy el único que vive por acá, aunque todo es tan caótico a veces que no sé si las otras personas existen o que. Sabe aparecer una anciana en silla de ruedas que da la vuelta completa a las veinte chacras que están en Mundo Quebrado, un cartero envuelto en niebla que sale de su casa y deja correspondencia por muchas casas todos los días (calculo que las cartas que reparte aparecen en su hogar, sino, no me explico), muchos niños que van corriendo de acá para allá cuando hay viento y está nublado, Don Dearauma, una suerte de ciborg que a veces viene a darme charla sobre temas que luego no recuerdo... Más allá de la aldea (supongo que es una aldea), hay geografías difusas y fantasticas, en las que cañones insondables y edificios abandonados se combinan con árboles de forma salvaje y exquisita. El Debradis, así es como se lo denomina. Y yo estoy aquí sin saber muy bien que papel represento, y supongo que por primera vez voy a intentar llevar un diario para intentar saber bien que es lo que está pasando.
No soy el único que vive por acá, aunque todo es tan caótico a veces que no sé si las otras personas existen o que. Sabe aparecer una anciana en silla de ruedas que da la vuelta completa a las veinte chacras que están en Mundo Quebrado, un cartero envuelto en niebla que sale de su casa y deja correspondencia por muchas casas todos los días (calculo que las cartas que reparte aparecen en su hogar, sino, no me explico), muchos niños que van corriendo de acá para allá cuando hay viento y está nublado, Don Dearauma, una suerte de ciborg que a veces viene a darme charla sobre temas que luego no recuerdo... Más allá de la aldea (supongo que es una aldea), hay geografías difusas y fantasticas, en las que cañones insondables y edificios abandonados se combinan con árboles de forma salvaje y exquisita. El Debradis, así es como se lo denomina. Y yo estoy aquí sin saber muy bien que papel represento, y supongo que por primera vez voy a intentar llevar un diario para intentar saber bien que es lo que está pasando.
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