viernes, 11 de octubre de 2019

Mundo Quebrado- VIII

Hoy me levanté lo más bien, con toda la energía del mundo. Luego de desayunar y toda la rutina, agarré la pala y me dirigí a la puerta del sótano. No sabía bien cual parte de la tierra era la ideal para ser abono, porque los ebesiends no es que van directamente a lo que quieren comer, sino que destrozan todo en el proceso, pero pensé que ya me iba a dar cuenta. Abrí la puerta del sótano de adentro de la casa, me puse arriba de la tierra, levanté la pala, y con toda la confianza la hundí alegremente en la superficie.
En menos de un segundo me caí sobre la pala y el piso del sótano. Resultó que se había movido el terreno debajo de la entrada, y había quedado como un cascarón resistente, pero cascarón al fin. Uno de sus pedazos se me cayó en la cara y me dolió tanto como un ladrillazo de cemento. Luego de maldecir un rato, me levanté como pude. A pesar de la poca luz, pude darme cuenta de que no había tanta tierra como me habían dicho desde el Ministerio, y que el lugar ahora era una caverna a la que no se le podían ver las paredes. Aquí y allá sobresalían vestigios de cosas enterradas. Me pregunté en que lugar estarían depositados los antiguos dueños. No me había puesto a pensar más en ese detalle. No es común que tu sótano sea un pequeño cementerio. Me moví un poco buscando la tierra ideal. Al doblar una esquina vi una luz que estaba encendida. Me acerqué con muchísimo cuidado, y asistí a una escena de lo más curiosa.
Había muchas cucarachas sentadas en un cuadrado de metro y medio por un metro, mirando a una cucaracha más grande que, al parecer, estaba regañando fuertemente a otra, y cada tanto le daba con un palo. Ante cada impacto, la cucaracha se caía al suelo pero de una manera estoica volvía a sentarse. Los otros insectos parecían comentar la escena de muchas maneras distintas, riéndose, enfurecidas, indiferentes, impacientes, no sé, nunca he sido alguien imaginativo, pero veía todas esas reacciones. Sacudí la cabeza para saber si el ladrillazo de tierra habría alterado de algún modo mis facultades, pero no, la escena seguía igual. Pensé que no podía ponerse más rara, pero divisé al lado de la congregación de cucarachas muchos carritos y elementos tales como diminutas palas y picos, y escuché claramente a la cucaracha principal hablar en lenguaje humano. La miré sorprendido, y me encontré con que ella me observaba a su vez, mientras decía:
-¡...pero nosotros queremos volver a ser niños!

4 comentarios:

nico "el chino" dijo...

Muy Kafkiano¡

Silvana Benito dijo...

Justo iba a decir que me habia hecho acordar al libro “The Animal Farm” de George Orwell 😄....

Luciano (Luu) dijo...

Me gustaría que la narración fuera mucho más descriptiva ya que muchas de sus partes quedan libradas a la imaginación del lector. Situación que para los que no tenemos imaginación o la misma es limitada, nos deja en un universo bastante incomprensible. Al menos creo que eso es lo que me pasa.

También noto un dejo de avaricia en el momento de narrar hechos o situaciones, como si me faltara información para comprender el hilo de la narración toda. Pero es lo que yo percibo. No significa que sea así ni que tengas que modificar nada.

Slds.

Vossor dijo...

Bueeenas...
Nico, bienvenido seas. Pues, no tan kafkiano, tenía que hacer trabajar las cucarachas que aparecieron en el capítulo del presupuesto, jajaja. Abrazo, che :D
Hola, Silvana, bienvenida nuevamente :) Pues, no sé en que te habrá hecho acordar, de hecho, ni estaba pensando en ese relato (muy bueno y alegórico, dicho sea de paso). Abrazoooo...
Muy buenas tardes, mi estimado Luckciano. Pues, es a propósito que escribo así, narrando algo sin dar demasiados detalles podes dar sorpresas inesperadas a futuro, tipo que al final del libro enterarte que el protagonista tiene 90 años, o cosas así. En lo segundo tenes razón, es que cada capítulo toma elementos de muchos anteriores, es una historia por entregas, tenes que saberte más o menos gran parte de la historia para entenderla, aunque entiendo que eso puede jugar en contra. Por esa última razón los capítulos tienden a ser cortos. Abrazote, padre.